FELIZ AÑO 2019

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Feliz año a todos los que formáis, en menor o mayor medida, mi familia elegida y/o de sangre. 💚 Doy GRACIAS infinitas a la vida 🙌🏼 ¡Soy tan afortunada! El 2018, como todos los años de mi vida, ha sido … Sigue leyendo

El lado bueno de las cosas

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Sí vale, no he sido muy original con el título. Pero es el que tiene que ser. Veréis. El pasado domingo, por la noche, y sin venir a cuento (estas cosas nunca vienen a cuento) me dio un fortísimo dolor … Sigue leyendo

Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 2.200 veces en 2015. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 37 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Te quiero más que a mi vida.

Siempre me ha parecido que debe hacerse una distinción entre el verbo “amar”, y el verbo “querer”. Es obvio, no vamos a perder el tiempo en explicaciones vanas. O quizá no es tan obvio. Pero mi sentir me dice que no significan lo mismo.

Yo quiero a mis perras. Quiero viajar. Quiero muchas cosas. Sin desesperación, pero sí, las quiero. No en vano soy hija única, y ¿qué os creeis? No es fácil ser “normal” y desprendida.

A lo que iba, que amar, es un verbo muy grande, para algunos demasiado grande. Porque hay gente que no sabe amar.

Amar con generosidad es complicado. Amar con disciplina. Sin egoísmo. Amar es muy díficil, por eso se suele “querer, y/o “necesitar”. Es más fácil, y va más acorde con nuestro confort.

Muchos dicen:

—”Te quiero más que a mi vida”

Y yo digo:

—¡No, hombre no! ¡No jodas! No hace falta…

A mi ámame como a un ser terrenal. Y por supuesto, no más que a tu vida. Que eso es algo muy tuyo, que te acompañará hasta que te deje de acompañar.

Pero yo, hoy estoy. Hoy te amo. No más que a mi vida, porque no sé como se hace eso, pero te amo. Y bueno sí, vale…, también te quiero.


Te quiero para reír juntos.

Te quiero para compartir nuestras alegrías y penas.

Te quiero para “estar” en nuestros éxitos y fracasos.

Te quiero para exprimir la vida juntos.

Te quiero para apoyarme en tu hombro. Y para ofrecerte el mío.

Te quiero para sentirme segura.

Te quiero porque me complementas.

Y te amo. Porque eres mi persona. Y porque sí, porque viviendo contigo y sintiendo la vida contigo, no puedo hacer más que amarte.

Pero “no te quiero más que a mi vida”.

Porque la vida es larga, difícil, enrevesada. Los caminos son largos y empinados. Con oscuros túneles y pasadizos. Con bosques sombríos y trampas.

Todo apunta a que atravésaremos todo esto juntos, pero… ¿y si no?

Si no, ya lo sabes. Ya lo sientes. Te habré amado. Pero, no más que a mi vida, porque tú seguirás tu camino, y mi vida seguirá el mío hasta el fin de mis días.

 

MJ

Palabras.

Este calor no me deja escribir. O al menos, no me deja escribir como yo quiero. Encerrándome en mi mundo. Y cerrando después con llave.

Un jersey de lana gorda. Y si es gris o blanco, mucho mejor. Un café caliente. La chimenea chisporrotea. Fuera hace frío, está nublado… Va a llover. Qué placer. Las palabras van y vienen, suben y bajan, se pasean de mi cabeza a mis manos. Pasan por mis ojos, por mis labios. Unas salen por los poros de mi piel, y el roce me excita. Otras, aún no se atreven y se esconden. Cojo unas cuantas, las presento y sus risas de complicidad inundan mi mundo. Y como está cerrado con llave, nadie las oye… Sólo yo. Y las hago mías. Para siempre mías. Y cuando salen engalanadas, coherentes, tranquilas, huelen a rosas. Huelen a limpio.

Pero con este calor no puedo. Me llaman, están en mi cabeza, pero no las puedo ayudar a salir. Se topan con el sudor. Se tropiezan con los gritos de la gente en la calle. El bullicio del verano aturde tanto, que no puedo cerrar mi mundo con llave. Ni ellas, ni yo estamos tranquilas. Ni nada huele a rosas. Ni a limpio.

 
Las palabras que se agolpan desordenadas en mi cabeza, y yo, ansiamos la vuelta del invierno. De la calma. Del silencio. Mientras, el sudor lo inunda todo. Y nada huele a rosas. Ni a limpio.

Pero mientras, Don Boadi, os envía recuerdos.

MJ

Asumiendo.

Suelo estar alegre. Pero esta semana ha sido dura. Bastante dura. Y mi alma llora.

Mis mejores momentos los he disfrutado en el trabajo y en el gimnasio, donde siempre soy inmensamente feliz.

Pero esta semana ha muerto la madre de una de mis amigas. Una persona que quiero muchísimo. Y me duele.

  
Quiero que pase el tiempo y que sus ojos vuelvan a brillar. Quiero verla sonreír. Porque la buena gente, no debería sentir la muerte tan de cerca.

Como soy positiva, no por instinto, sino por supervivencia, intento aferrarme a las cosas alegres; así que miro al rededor. Hago balance. Y, aunque “haberlas haylas”, no hay tantas como otros años…

Mañana será otro día, y brillará el sol (hablo metafóricamente, porque a mi que brille el sol a más de 15° me amarga la existencia) y volveré a sonreír, pero hoy dadme una concesión. Necesito llorar, y revelarme contra esas cosas de la vida sobre las que no podemos luchar. Esas que hay que asumir y ya está.

Pues, aquí me quedo. Asumiéndolas… Y ya vendrán tiempos mejores.

Feliz fin de semana para todos.

MJ